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Catarsis: ¿Tú cómo le haces?

El sábado pasado recibí una noticia que no fue nada agradable para mi. En menos de un minuto todos mis sueños profesionales a corto y mediano plazo de vinieron al piso. El golpe fue tan duro como aquella noche cuando descubrí en el bolsillo de un pantalón una mentira en un pequeño papel. Aquella vez no fui capaz de llorar debido a la magnitud de la decepción y ésta tampoco, pero la reacción en mi cuerpo fue muy similar: me puse a temblar y se me revolvió el estómago. No supe cómo fui capaz de ir a clase después y realizar mis actividades.

He pensado de todo: quizá era conveniencia o a lo mejor, el futuro me deparará muchas cosas mejores de las que tengo ahora. No se, me rehúso a pensar en que la vida de un simple mortal es manipulada por un ser superior que nos castiga o nos premia según su antojo.

Almorzando con un viejo amigo y uno de los más queridos por esta seudoescritora, contándole mis aventuras y desgracias, entre sonrisas y con un gesto de admiración, me preguntó que yo cómo hacía para hacerle frente a tantas cosas en la vida. Yo le miré con una sonrisa de oreja a oreja y ojos encharcados. “No se”, le respondí. “Simplemente lo hago, pero no ha sido fácil”.

El susto, la tristeza y el desánimo por esa mala noticia, aún no se me ha quitado. Siento un nudo en la garganta grandísimo, en el estómago siento mariposas que no son precisamente de enamoramiento (es mi colon haciendo de las suyas) y siento mi cuerpo entero desfallecer. Aún así, hay un hilo invisible que tira de mi hacia adelante y que me dice que debo optar por la solución más sensata: hacerle frente y posponer mis sueños y anhelos un año más. No se de dónde sacaré fuerzas para esto, pero recordaré la pregunta de mi amigo “¿tú cómo le haces?” y yo responderé que lo único que se, es que a pesar del malestar en el que me encuentro, no me dejaré vencer tan fácilmente.

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Abrazado a la tristeza

 

Dando vueltas por la Internet buscando notas de mi interés, me topé con una canción que no había escuchado jamás y cuyo artista también es desconocido para mí.  Me llamó la atención el título, luego leí la letra de la canción y por último la escuché.  Me gustaron sus tonos rockeros y la letra me trajo consigo, recuerdos muy viejos y también un poco nuevos.

 No me da temor decir que en ocasiones he sentido mucha tristeza y que en el trayecto a la Universidad o al trabajo, en el bus o caminando, se me han aguado los ojos cuando pienso distraída, mirando el paisaje, en el motivo de mi desolación y amargura. Sigue leyendo

LO QUE APRENDEMOS

He leído varias bitácoras por estos días que he regresado, me he encontrado con personas que son felices, otras que están en camino de serlo y con aquellos que ahora mismo los embarga una nubesita de tristeza.  Mantenerse en la felicidad no es fácil, a veces es necesario refugiarse en un rincón de uno mismo para llorar las tristezas o sacudirse el desánimo.  Cada mañana como rutina de belleza, además de embadurnarse el rostro en protector solar y otras especies y hacerse un baño corporal en crema de manos, se me hace necesario pegar mis narices al espejo para que mis ojos me digan cómo estoy por dentro. Por eso hay días que me quiero más, porque los ojos son el reflejo del alma y mirarme tan de cerca me ha dejado ver mi alma tal como soy, aunténtica hasta en mis defectos.  Pero hubo un día hace mucho tiempo en que la química de mi cerebro no andaba bien y me diagnosticaron una enfermedad que no quería padecer, me faltaba ceratonina.  El proceso no fue fácil, conté con el apoyo de mi familia, mis amigos y el que en ese entonces era mi novio.  Pero también me refugié en la lectura y en la música.  Fue en ese entonces que me obsequiaron un hermoso poema que me recito diarimente a partir de ese instante de tiempo en que llegó a mis manos y aquí lo quiero publicar para que así todos lo puedan conocer, o si ya lo conocen, para que no  se nos olvide. 

Y UNO APRENDE

Después de un tiempo,
Uno aprende la sutil diferencia
Entre sostener una mano
Y encadenar un alma,

Y uno aprende
Que el amor no significa acostarse
Y una compañía no significa seguridad
Y uno empieza a aprender …
Que los besos no son contratos
Y los regalos no son promesas
Y uno empieza a aceptar sus derrotas
Con la cabeza alta y los ojos abiertos

Y uno aprende a construir
Todos sus caminos en el hoy,
Porque el terreno de mañana
Es demasiado inseguro para planes …
Y los futuros tienen una forma de
Caerse en la mitad.

Y después de un tiempo
Uno aprende que si es demasiado
Hasta el calorcito del sol quema.

Así que uno planta su propio jardín
Y decora su propia alma,
En lugar de esperar a que alguien
Le traiga flores.
Y uno aprende que
Realmente puede aguantar,
Que uno realmente es fuerte,
Que uno realmente vale,
Y uno aprende y aprende, …
Y con cada día uno aprende
.

Autor: Algunos dicen que es Jorge Luis Borges, yo he encontrado que es la versión en español de un poema de Verónica Shoffstall. Al final de cuentas, lo que vale es que UNO APRENDE! 😉