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Catarsis: ¿Tú cómo le haces?

El sábado pasado recibí una noticia que no fue nada agradable para mi. En menos de un minuto todos mis sueños profesionales a corto y mediano plazo de vinieron al piso. El golpe fue tan duro como aquella noche cuando descubrí en el bolsillo de un pantalón una mentira en un pequeño papel. Aquella vez no fui capaz de llorar debido a la magnitud de la decepción y ésta tampoco, pero la reacción en mi cuerpo fue muy similar: me puse a temblar y se me revolvió el estómago. No supe cómo fui capaz de ir a clase después y realizar mis actividades.

He pensado de todo: quizá era conveniencia o a lo mejor, el futuro me deparará muchas cosas mejores de las que tengo ahora. No se, me rehúso a pensar en que la vida de un simple mortal es manipulada por un ser superior que nos castiga o nos premia según su antojo.

Almorzando con un viejo amigo y uno de los más queridos por esta seudoescritora, contándole mis aventuras y desgracias, entre sonrisas y con un gesto de admiración, me preguntó que yo cómo hacía para hacerle frente a tantas cosas en la vida. Yo le miré con una sonrisa de oreja a oreja y ojos encharcados. “No se”, le respondí. “Simplemente lo hago, pero no ha sido fácil”.

El susto, la tristeza y el desánimo por esa mala noticia, aún no se me ha quitado. Siento un nudo en la garganta grandísimo, en el estómago siento mariposas que no son precisamente de enamoramiento (es mi colon haciendo de las suyas) y siento mi cuerpo entero desfallecer. Aún así, hay un hilo invisible que tira de mi hacia adelante y que me dice que debo optar por la solución más sensata: hacerle frente y posponer mis sueños y anhelos un año más. No se de dónde sacaré fuerzas para esto, pero recordaré la pregunta de mi amigo “¿tú cómo le haces?” y yo responderé que lo único que se, es que a pesar del malestar en el que me encuentro, no me dejaré vencer tan fácilmente.

Te Busco…

Estoy completamente segura que si en una noche de éstas te busco, te encuentro…. una noche cualquiera y ya verás.

Noche de luna llena

 

Al cielo una mirada larga 
buscando un poco de mi vida 
mis estrellas no responden 
para alumbrarme hacia tu risa 

Olas se esfuman de mis ojos 
a una legion de tus recuerdos 
me roban formas de tu rostro 
dejando arena en el silencio 

Te busco perdida entre sueños 
el ruido de la gente 
te envuelven en un velo 
te busco volando en el cielo 
el viento te ha llevado, como un pañuelo viejo 
y no hago mas que rebuscar 
paisajes conocidos 
en lugares tan extraños, 
que no puedo dar contigo 

En cualquier huella te persigo (voy tras de ti) 
en una sombra te dibujo (al recordar) 
huellas y sombras que se pierden (en la soledad) 
la suerte no vino conmigo 

Te busco perdida entre sueños 
el ruido de la gente 
te envuelven en un velo 
te busco volando en el cielo 
el viento te ha llevado, como un pañuelo viejo 
y no hago mas que rebuscar 
paisajes conocidos 
en lugares tan extraños, 
que no puedo dar contigo 

Te busco perdida entre sueños 
el ruido de la gente 
te envuelven en un velo 
te busco volando en el cielo 
el viento te ha llevado, como un pañuelo viejo 
y no hago mas que rebuscar 
paisajes conocidos 
en lugares tan extraños, 
que no puedo dar contigo 

 

 

 

Y te busco


Menos mal…

    Se acerca la navidad y el año está que termina.  Mi casa parece un almacén navideño lleno de hermosos adornos y luces, incluso tengo adornitos en mi habitación y aunque no me gusta mucho la bulla que se hace por estas fiestas, la navidad que siempre me recordará a mi abuela con su alegría y parranda, de algún modo la disfruto y la celebro.

     

    Lo que más me gusta es la bienvenida que se le da al año que sigue.  Cada quién tendrá sus cábalas para fin de año, cada quien seguirá sus agüeros, se llenarán los bolsillos de dinero, se pondrán la ropa interior amarilla, nueva y al revés, saldrán corriendo con el maletín para darle la vuelta a la manzana, se atragantarán con doce uvas al son de las doce campanadas, le darán su primer abrazo y beso a una persona del sexo opuesto, escribirán sus pesadillas en un papel y las quemarán o escribirán sus anhelos y los conservarán.

     

    Tengo mis propios agüeros, hacer todo lo posible por sentirme feliz los últimos días del año viejo es el que más práctico y el 31 de diciembre a las 12:00 a.m. ni se diga.  Por eso es que año tras año trato de dejar lo que menos me gustó enterrado en el pasado. Si hay alguna forma de subsanar heridas lo hago, si puedo pedirle perdón a alguien a quien le he hecho daño, lo hago, si quiero salir a comerme un helado con todos los amigos que no he visto y que deseo que permanezcan a mi lado, con lo malo que son para mi los helados, haría el esfuerzo y me comería todos aquellos helados que fuesen necesarios.

     

    Y aquí voy, llevando mis buenas energías a todas partes, porque si alguien dijo por ahí que uno es únicamente bueno por estas fechas, no faltará quien sea bueno todo el año pero que en vacaciones lo intensifique o quizá tengo ganas de ser todavía más buena porque estoy abiertamente agradecida con la vida, con la que se me ha ofrecido en bandeja de madera y de plata. Porque no podría estar feliz sino estaría dichosa con lo que tengo y porque se muy bien qué es lo que hay por mejorar.

     

    Menos mal no soy conforme, menos mal no guardo rencores, menos mal tengo mala memoria para algunas cosas y el olvido se lleva también los peores recuerdos.  Menos mal después de fuertes aguaceros siempre habrá días soleados como los de hoy, menos mal, no falta quién nos recuerde que lo mejor que hacemos es vivir nuestra propia vida mientras otros se muerdan el codo por nosotros.

     

    Menos mal… al terminar un año que no estuvo para nada malo, viene después uno mejor.

Abrazado a la tristeza

 

Dando vueltas por la Internet buscando notas de mi interés, me topé con una canción que no había escuchado jamás y cuyo artista también es desconocido para mí.  Me llamó la atención el título, luego leí la letra de la canción y por último la escuché.  Me gustaron sus tonos rockeros y la letra me trajo consigo, recuerdos muy viejos y también un poco nuevos.

 No me da temor decir que en ocasiones he sentido mucha tristeza y que en el trayecto a la Universidad o al trabajo, en el bus o caminando, se me han aguado los ojos cuando pienso distraída, mirando el paisaje, en el motivo de mi desolación y amargura. Sigue leyendo

Si yo pudiera morder la Tierra toda

A veces me levanto despacio de la cama, me desperezo, estiro mis piernas hacia el techo, mis brazos a los lados y bostezo.  Me retuerzo como una gata sobre la calma, doy un suspiro, me siento y pongo mis pies en tierra.  No me paro de inmediato, relajo mis hombros, muevo mi cabeza de un lado a otro y me pongo a pensar en nada en especial.  Miro la hora, me pongo de pie ahora si y acto seguido me miro al espejo. A partir de ese instante al momento en el que salgo de casa todo pasa tan relativamente rápido pero transcurre tanto tiempo, que la inverosímil relación directamente proporcional entre lo que hago y el tiempo que empleo en hacerlo me confunde, pues para mí, el tiempo no tiene medida en la mañana.

 

Entonces llega un día como el de hoy en el que deliberadamente decido no madrugar, después de haber pasado una noche lluviosa con tormentas en la que me metí bajo las cobijas más temprano de lo que para mí es normal, y ver en esta mañana el sol brillando como si fuese verano, con el único ruido que el canto de los pajaritos que se posan en los árboles junto a mi ventana y me pregunto: qué tal feliz puedo ser?

 

Y me doy cuenta de que no hay felicidad eterna, que no estoy triste tampoco, que nada aparentemente me falta y que al parecer estoy satisfecha, pero llego al punto en el que recuerdo a Pessoa y por fin me digo que de manera natural: No hay felicidad completa.

 

 SI YO PUDIERA MORDER LA TIERRA TODA

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural…
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas…
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.

 

No fue un sueño

Ayer fue uno de esos días en los que después de estudiar durante nueve horas en lo único que pensaba era en llegar a mi casa a descansar.  Mi padre me había llamado temprano en la tarde para que fuéramos a escuchar tangos en el salón Málaga apenas saliera de clase, otros amigos me llamaron para ir a una fiesta cubana pero sabía que mi cuerpo, mi mente y mis ojos no darían más. Así que después de dar un par de vueltecitas por el centro de la ciudad, me fui a mi casa, comí y al rato me acosté.  No me importó que fuese sábado y casi que todo el mundo andaba emparrandado, yo sólo quería una cosa: cerrar mis ojos hasta el otro día y dejar mi cuerpecito descansar.

Apagué los teléfonos, para que no fuera a pasar que después de estar en brazos de Morfeo alguien llegara a despertarme, pero a mi celular lo dejé en vibración pues no acostumbro apagarlo en las noches.  Entonces eran las 11 de la noche pasadas cuando entró un mensaje de texto, yo estaba dormida y quizá soñando con el príncipe de mis sueños y para mi sorpresa entró un mensaje de él:

“Que duermas bien. Un beso”.

Yo alcancé a esbozar una sonrisa medio dormida porque de tanto andar estudiando y con este cansancio acumulado no había hablado con él para decirle que esa noche estaría en brazos de Morfeo muy temprano…  entre sueños recordé aquel diálogo entre Príncipe y Princesa de Ángela Botero que había copiado en unas de mis agendas del colegio:

         Príncipe: “Pincesa, ven a soñar conmigo”.

         Princesa: “Acabas de despertarme”.

Cerré mis ojos nuevamente pero ya no dormí de la misma manera, al lado de mi cama estaba él cobijándome con uno de sus abrazos.

🙂

mI vIdA eN uN fRaCtAl

Asi soy yo…

 

 

Mi gusto por las ciencias la tengo desde pequeña cuando al regresar a casa después de la escuela me sentaba a ver el programa “Cosmos” de Carl Sagan que pasaban en las tardes y algunas veces en las mañanas, recuerdo también con mucho cariño “El tesoro del saber” el cual me motivaba a aprender sobre las letras y otras cositas.  No veía en la tv como otros chicos caricaturas en mis horas de descanso pues en aquel entonces sólo habían dos canales en la televisión colombiana y los anime sólo los daban después de los show educativos a la par de “Los Magníficos”.

 

Mis materias preferidas por lo tanto fueron tres: ciencias naturales, matemáticas y español; desde entonces quería ser científica, ser astronauta y escribir mi propio libro.  De las tres, la que menos se me aplica es la segunda aunque lo más parecido que hago es la ingeniería, tengo espíritu de investigadora pero no soy científica y  no he escrito mi libro pero he corregido y diseñado secciones de textos, guías, folletos, artículos sobre física o matemáticas.

 

Hace poco estaba en una charla con Sancho Panza y dijo una expresión que me quedó sonando: “Hay que estar preparados, esto no es la vida en un fractal” y con lo que me gustan los fractales no pensé que fuera tan mal. Fue entonces cuando asocié esa pequeña partecita de ciencia con mi vida y decidí indagar un poco más:

 

Los fractales son formas geométricas que son demasiados irregulares que no se pueden explicar con la geometría euclidiana tradicional, estadísticamente hablando son aproximados pero también pueden ser exactos, se definen mediante un algoritmo recursivo y poseen detalle a cualquier escala de observación.  En palabras más sencillas podríamos decir que son formas geométricas que simulan el desorden y el caos, que poseen su propio “orden” pero que son naturalmente hermosas.

 

Ejemplos aproximados de fractales los podemos encontrar en la naturaleza como las montañas, las nubes, las líneas costeras y los copos de nieve, aunque estos presentan límites que los fractales nunca poseen.

 

Los fractales son bellezas generadas a partir de errores, de equivocaciones de fracturas con lo convencional y que surgen de la complejidad, los cuales no desaparecen y permanecen, los cuales para corregirlos hay ecuaciones que hace posible ver su forma y darles una aplicación en la medicina, en la ingeniería, geografía, artes, música entre otras.

 

Entonces pensé aquella vez que mi vida podría tener una forma hermosa de colores vistosos como los fractales, que el color depende de mi estado de ánimo o de la situación en la que se encuentre mi vida y que además, posee detalles al infinito visibles en todo momento.  Mi caos y mi desorden pueden generar belleza. 

 

Mis sentimientos variables y volubles pueden producir efectos grandiosos en otros y en mi misma y mi constante cambio o fractura con el aburrimiento sumado a  mis ganas de vivir la vida con intensidad y pasión pueden darle diferentes tonos a mi fractal. Mi vida puede ser compleja y llevar su propio orden, puedo ser racional y mirar los patrones del ruido que produce el fractal de manera objetiva, otras veces seré subjetiva y formaré tormentas en vasos de agua, lloraré, patearé y luego volveré a reír,  no será posible sacar una ecuación ni medir su volumen ni intensidad pero estaré bien porque vivo la vida en un hermoso fractal.