Menos mal…

    Se acerca la navidad y el año está que termina.  Mi casa parece un almacén navideño lleno de hermosos adornos y luces, incluso tengo adornitos en mi habitación y aunque no me gusta mucho la bulla que se hace por estas fiestas, la navidad que siempre me recordará a mi abuela con su alegría y parranda, de algún modo la disfruto y la celebro.

     

    Lo que más me gusta es la bienvenida que se le da al año que sigue.  Cada quién tendrá sus cábalas para fin de año, cada quien seguirá sus agüeros, se llenarán los bolsillos de dinero, se pondrán la ropa interior amarilla, nueva y al revés, saldrán corriendo con el maletín para darle la vuelta a la manzana, se atragantarán con doce uvas al son de las doce campanadas, le darán su primer abrazo y beso a una persona del sexo opuesto, escribirán sus pesadillas en un papel y las quemarán o escribirán sus anhelos y los conservarán.

     

    Tengo mis propios agüeros, hacer todo lo posible por sentirme feliz los últimos días del año viejo es el que más práctico y el 31 de diciembre a las 12:00 a.m. ni se diga.  Por eso es que año tras año trato de dejar lo que menos me gustó enterrado en el pasado. Si hay alguna forma de subsanar heridas lo hago, si puedo pedirle perdón a alguien a quien le he hecho daño, lo hago, si quiero salir a comerme un helado con todos los amigos que no he visto y que deseo que permanezcan a mi lado, con lo malo que son para mi los helados, haría el esfuerzo y me comería todos aquellos helados que fuesen necesarios.

     

    Y aquí voy, llevando mis buenas energías a todas partes, porque si alguien dijo por ahí que uno es únicamente bueno por estas fechas, no faltará quien sea bueno todo el año pero que en vacaciones lo intensifique o quizá tengo ganas de ser todavía más buena porque estoy abiertamente agradecida con la vida, con la que se me ha ofrecido en bandeja de madera y de plata. Porque no podría estar feliz sino estaría dichosa con lo que tengo y porque se muy bien qué es lo que hay por mejorar.

     

    Menos mal no soy conforme, menos mal no guardo rencores, menos mal tengo mala memoria para algunas cosas y el olvido se lleva también los peores recuerdos.  Menos mal después de fuertes aguaceros siempre habrá días soleados como los de hoy, menos mal, no falta quién nos recuerde que lo mejor que hacemos es vivir nuestra propia vida mientras otros se muerdan el codo por nosotros.

     

    Menos mal… al terminar un año que no estuvo para nada malo, viene después uno mejor.

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5 Respuestas a “Menos mal…

  1. Que lo mejor de este año sea lo peor del que viene.

  2. Menos mal… que existe gente “normal”, personas como tu, que reflexionan, pasan revista y hacen balance del año pasado y, lo más importante, tienen proyectos. Han aprendido del ayer para efrontar el mañana, y lo cuentan, y no se lamentan, y son felices (o al menos, lo intentan). Gracias por ello. Lo mejor para ti te espera.

    Abrazos

  3. Marcela, me gusta el mensaje tan positivo que has lanzado. Se percibe que sabes apreciar y disfrutar lo que tienes, algo que mucha gente no sabe hacer. Enhorabuena.

    Un besote navideño

  4. de pronto el año nuevo me trae, como a tí, cosas buenas y emocionantes por descubrir. Gracias por este blog.

  5. “Y aquí voy, llevando mis buenas energías a todas partes”… Me encantó, me parece una excelente manera de empezar el nuevo año, de seguirlo, y de vivirlo. ¡Felices fiestas!

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