Abuelita, ¿por qué tienes el corazón tan grande?

“Este año se cumplen 331 años de haber sido publicada en Francia la primera Caperucita Roja.  A partir de ese año han surgido cientos de versiones, y para citar un ejemplo, en Alemania, 115 años después, apareció en la versión en la que un cazador rescata a Caperucita y a su abuela de la panza de Lobo, asunto que no aconteció en la versión francesa. Ttambién aparecieron otras donde la abuela es la mala o el lobo un “tipo estupendo” .  Inclusive hay una historia de un colombiano donde la chica es una coqueta.”

Cuando era niña hasta la etapa de adulta joven, madrugaba los sábados a ver caricaturas en la televisión. De las que más me gustaban estaba la de los “Cuentos de los hermanos Grimm” y entre todos los cuentos que pude ver, me gustaba mucho el de Caperucita Roja.

 

Me gustaba tanto el cuento, que cuando niña, me disfrazaron de Caperucita Roja con mi caperuza roja, mis zapatitos rojos, mi vestido rojo y mi canastita que se llenó de dulces cuando recorrí en compañía de mi abuelita las calles del centro y de mi barrio.  Me sentía la niña más feliz del mundo y por lo que veo en las fotos, lo era.  Si bien el cuento de la Caperucita Roja tiene mucha relación con una abuelita, mi época de infancia está marcada por ambas: mi abuelita Maruja y mi amor por Caperucita Roja.

 

Charles Perrault quizás no imaginaría que 331 años después, su cuento estaría más vivo que nunca, que habría dejado marca en miles de generaciones y que incluso, en Colombia, específicamente en Medellín, alguien haría una exposición fantástica sobre su colección a la que llamó: “Caperucita Roja, Te Amo: Mi Colección”, exposición que volví a disfrutar en la Fiesta del Libro 2008 que este año estuvo mejor que nunca con tantos libros, conciertos, el bibliocirco, talleres, conferencias y mucho más.

 

Digo que “vuelvo”, porque la primera vez que la vi fue hace algunos meses en la sala de exposición de Comfenalco Antioquia, entidad encargada de dicha colección que cuenta con libros, fotos, videos y diversos artículos,  de la que salí más que entusiasmada por dicho personaje, tanto que ahora cuento con dos libretas de colección y otras cositas.

 

Ojalá todavía conservara mi caperuza roja pues ya han pasado años y con toda seguridad ahora no me serviría.  Entonces me conformo con mi chaqueta roja que cuando la luzco parezco una chica sexy salida de un grupo de contraespionaje ruso,  pero pronto se acerca el día de las brujitas y no descarto la idea de disfrazarme nuevamente de ella, de Caperucita Roja.  Sólo que ahora tengo mucho de donde escoger, si de la Caperucita supersónica, Caperucita Roja Eléctrica, Caperucita Erótica, entre otras, incluyendo la Caperucita Roja tradicional .

 

Aún faltan días, esta tarde saldré a conseguir, al menos, la tela roja para mi caperuza… no será que algún día me encontrase un lobo que tenga un corazón tan grande que quiera comerme.

 

CAPERUCITA ROJA

 

Caperucita Roja visitará a la abuela

que el poblado próximo sufre de extraño mal.

Caperucita roja,  la de rizos rubios

tiene el corazoncito tierno como un panal.

 

A las primeras luces ya se ha puesto en camino
y va cruzando el bosque con un pasito audaz.
Sale al paso Maese lobo, de ojos diabólicos.
“¡Caperucita Roja, cuéntame a dónde vas!”.

 

Caperucita es cándida como los lirios blancos.
“Abuelita ha enfermado. Le llevo aquí un pastel
y un pucherito suave, que se derrite en jugo.
¿Sabes del pueblo próximo? Vive a la entrada de él”.

 

Y ahora, por el bosque discurriendo encantada,
recoge bayas rojas, corta ramas en flor.
Y se enamora de unas mariposas pintadas
que le hacen olvidarse del viaje del Traidor.

 

El lobo fabuloso de blanqueados dientes
ha pasado ya el bosque, el molino, el alcor,
y golpea en la plácida puerta de la abuelita
que le abre. ¡A la niña, ha anunciado el traidor!

 

Ha tres días la bestia no sabe de bocado.
¡Pobre abuelita inválida, quién la va a defender!
… Se la comió riendo toda y pausadamente
y se puso en seguida sus ropas de mujer.

 

Tocan dedos menudos a la entornada puerta.
De la arrugada cama, dice el Lobo: “¿Quién va?”.
La voz es ronca. “Pero la abuelita está enferma”,
la niña ingenua explica. “De parte de mamá”.

 

Caperucita ha entrado, olorosa de bayas.
Le tiemblan en las manos gajos de salvia en flor.
“Deja los pastelitos; ven a entibiarme el lecho”.
Caperucita cede al reclamo de amor.

 

De entre la cofia salen las orejas monstruosas.
“¿Por qué tan largas?”, dice la niña con candor.
Y el velludo engañoso, abrazando a la niña:
“¿Para qué son tan largas? Para oírte mejor”.

 

El cuerpecito tierno le dilata los ojos.
El terror en la niña los dilata también.
“Abuelita, decidme ¿por qué esos grandes ojos?”
“Corazoncito mío, para mirarte bien…”

 

Y el viejo Lobo ríe, y entre la boca negra
tienen los dientes blancos un terrible fulgor.
“Abuelita, decidme ¿por qué esos grandes dientes?”
“Corazoncito, para devorarte mejor…”

 

Ha arrollado la bestia, bajo sus pelos ásperos
el cuerpecito trémulo, suave como un vellón,
y ha molido las carnes y ha molido los huesos
y ha exprimido como una cereza el corazón.

 

 Gabriela Mistral 

 

 

 

 

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12 Respuestas a “Abuelita, ¿por qué tienes el corazón tan grande?

  1. … Los unicos cuentos que me gustaban eran: Los Musicos de Bremen y El Flautista de Hamelin, el resto de los cuentos se quedaron fuera, ni cenicienta, ni principes o princesas al menos que yo recuerde. La caperucita tiene su historia, no me llamaba demasiado la atencion el cuento pero si la caperucita, hasta tube una de color rosa.

    Tal vez si para ese tiempo hubiese existido The Nighmare Before Christmas o Corpse Bride hubiese sido otra la historia…. Claro olvidaba Alicia en el Pais de las Maravillas esa si. Por cierto ya se esta filmando Alicia en el Pais de las Maravillas y el Sr. Tim Burton la esta produciendo. Segun, estara lista en el 2010.

    Saluditos!

    Etereal

  2. Ay los cuentos… tengo muy buenos recuerdos de los cuentos: mi madre me los contaba para dormircuando niña. Luego, cuando me hice mayor me gustaba leerlos por mí misma y ya de adulta crearlos yo. 😉
    Entonces caperucita y alicia son tus dos talones de aquiles por lo que veo. Me ha encantado esta entrada.

  3. Me encantaría verte cómo caperucita. tus labios rojos y corazón grande, permiten el primer paso.

  4. Me gustaban los cuentos de mi madre, el de caperucita nunca me gustó mucho. Pero esta entrada me ha gustado. Saludos
    anamorgana

  5. Marcela, me has quitado algunos años (no te digo cuantos, je,je,je) recordando este cuento. Gracias.

    Un abrazo

  6. Los cuentos, eso que contamos a las pequeñas para dormirlas y a las grandes para llevárnoslas a la cama.
    No tengo buen recuerdo del de caperucita, creo que me asustaban de pequeño con él, soy más de los tres cerditos y el del patito feo. Nunca me he parado a pensar el por qué.

  7. a mí aquello de “abuelita, abuelita, que ojos más grandes tienes…” siempre me inquietaba de pequeño.

    🙂

  8. Esta versión de la caperucita no la conocía, creo que, de echo, la que coonocía era la alemana…
    Gracias por el aporte y por el dato!
    Un beso!:
    Ocasiones

  9. A toda Caperucita le llega su lobo feroz!

  10. *Etereal: Estoy ansiosa desde que lo supe el año pasado, que Tim Burton iba a hacer esa producción. Me encantan sus historias, a Jack lo adoro incluso desde antes de que varios containers inundaran a Medellín con su imagen en cuanta cosita pueda imaginarse. The Corpse Bride, pues imagìnate cuál es el fondo de mi pantalla, pero igual, me encantan los cuentos, los tradicionales no quedan atrás y mucho menos, mi Caperucita Roja.

    *Eriandes: Siempre ando mezclando el mundo de la fantasía con el mundo real. Todo por culpa de los cuentos, mis primeras lecturas. No olvido los primeros que me leí apenas aprendí a leer. Gracias por tu visita.


    *Fabian:
    El sábado pasado, en medio de vodkas, música, charlas y sonrisas, me dijeron lo mismo… te invito a Medellín el próximo 31 de Octubre y ya verás.

    *Anamorgana: Lástima que no te haya gustado el de Caperucita, igual, los cuentos siempre son fascinantes. Gracias por la visita.

    *Dostospos: Nunca me sentiré vieja para leer cuentos, mucho menos para contarlos. Todavìa aprovecho algunas mañanas libres para verlos en Cuentos de los Hermanos Grimm.

    * Barrenado: Dicen por ahí que los cuentos cuando pequeños nos dejan cosas en el subconciente, quién sabe con cual cerdito te sientes más identificado, o será con el lobo?.

    *Kaos: Si, esas preguntas eran inquietantes, a mi me dejaban pensando mucho rato, ¿cómo era posible que caperucita nunca se dio cuenta de que su abuela era el lobo?. Los ojos grandes.. mmm…

    *Ocasiones: De Caperucita hay muchas versiones, hasta hay una paisa… luego se las cuento.

    *Tajalápiz: Ya me he topado con varios, eso es precisamente lo que no quiero que me pase de nuevo. 🙂

    A todos, muchos abrazos y besos!!!

  11. A todo lobo le llega también su leñador (si atendemos a las versiones edulcoradas)
    un abrazo de vuelta

  12. mmmmmmmmm bien biem

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