Parecemos nubes…

Cuando era pequeña me gustaba tirarme al suelo en las tardes azules de mi planeta Tierra para ver las nubes.  Muchas veces, nos tirábamos varios niños juntos para adivinarles formas y algunas veces pude visualizar la trompa de un elefante, una boca sacando la lengua, un oso, un cerdo, un gato, la cola de un perro.

Las nubes me parecían, y aún me parecen, objetos libres en el firmamento siempre en diferentes tonos de azul, algunos mas profundos que otros y siempre me gustó el azul mas profundo que me daba la sensación de inmensidad del espacio infinito que hay mas allá.  Adoraba esas tardes de vacaciones de junio, acostada boca abajo en la terraza de mi casa observando en detalle el contraste del blanco de las nubes con el azul del cielo.

Ahora observo en más detalle el cielo, puesto que presenta una gran abundancia en información, sobre el tiempo climático presente y venidero, pero se debe aprender del lenguaje de las nubes para que se convierta en significativo y útil.  Lastimosamente cuando lo observo no pienso en ovejas, en aviones, en copas de árboles, sino en si son cirros, cúmulos, estratos, cirroestratos,  cirrocúmulos, estratocúmulos, nimboestratos, cumulonimbos, alto estratatos y altocúmulos, pues éstas me indican el tiempo climático de este día y de los venideros.

Y mientras realizo el conteo de nubes en las tardes, sobre las montañas de mi tierra y un viento medio golpea mi rostro, comienzo a pensar que nosotros somos como nubes o al menos queremos serlo: Libres.  Me enseñaron desde pequeña que cada quién disfrutaba del beneficio del libre albedrío, lastimosamente las nubes aunque lo quisieran, no pueden escoger a dónde van pues se las lleva el viento en direcciones adversas al camino deseado quizá.

Si nosotros fuéramos como las nubes, libres y tuviéramos la posibilidad de escoger, ¿dónde estaríamos? ¿estaríamos en el mismo lugar que nos encontramos, haciendo lo que estamos haciendo, al lado de esa persona que creemos amar?.  Muchos de nosotros nos sentirámos como cúmulos nimbos a punto de precipitarnos a la faz de la Tierra, mientras que otros, serían cirros que permanecen en lo alto, se mueven rápido aunque no lo parezcan pero que su consistencia es sólo de hielo. ¿Tú qué prefieres ser, una nube que se precipita cuando ya está cargada y no puede mas con su propio peso o una nube rápida y helada?.  Yo no quiero meditar tanto en la clase de nube que soy, pues yo sólo soy una nube, a veces blanca, a veces gris, a veces pesada, otras mas liviana, pero quiero ser una nube en forma de algodón en el cielo de quien amo sin lazos en el cuello que aprietan hasta asfixiar.

 Tute, demuestra claramente la paradoja de la libertad en esta caricatura.  Regalamos una nube para ser libres, pero sin saber, estamos bajo el yugo de otro. Dale un click para ver la imagen mejor.

 Como dice Caifanes:

Parecemos nubes

Que se las lleva el viento

Cuando hay huracanes

Cuando hay mal de amores

Parecemos presos

Y como presos pensamos

Escapar uno del otro

Y Cometer la fuga.

Vamos a dar una vuelta al cielo….

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6 Respuestas a “Parecemos nubes…

  1. !Hola Marcela!

    ¿Qué será más frágil una nube o un ser humano?

    Un saludo

  2. No me considero como una nube, sino como el agua ya reseca dentro de alguna en el horizonte, haciéndolo gris… presagiando lo tormentoso. Queriendo libertad, aún así sin obtenerla… no por el viento, sino por el sol y el calor.

    Besos Marcela!

  3. Divertido, pero para ser franca yo me dejaría amarrar un ratico al menos, uno también se cansa de andar tan solita por el mundo mucho tiempo, además no creo en relaciones abiertas ni en poliamor tampoco.
    Lo bueno de las nubes es lo cambiantes que son y ¡qué sería de la vida sin el cambio!

  4. “las nubes nacieron para ser libres”,
    realmente nos recuerdan la libertad que tenemos, de niño tambien hise algo parecido, jaja,
    – cuando miramos al cielos vemos figuras, talvez no has pensado que esas figuras sean la representacion de lo que ncesitamos de esa chispa de libertad emocional,espiritual que realmente queremos y nunca lo tomamos en cuenta, pero talvez solo sea mi imaginacion quien sabe,

    muchos saludos marcela
    bye

  5. Suelen decirme a menudo que ando en las nubes y va a ser cierto, yo no he dejado de ser niño porque sigo buscando en ellas formas y cosas, pero algo he crecido puesto que ahora no me mancho la ropa con la hierba de la pradera al tumbarme boca arriba, les hago fotos.

  6. bulletproofangel

    Muy buen post… me agradó la analogía que hallaste. En todo caso, creo que podemos ser más libres que las nubes porque decidimos cuándo irnos y a dónde.

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