Tratado de culinaria para mujeres tristes

Las cosas llegan cuando tienen que llegar, dicen por ahí, a mi me gusta que los libros que leo lleguen de esa forma, cuando alguien llega en un momento inesperado y me entrega un libro diciéndome: “Quiero que lo leas” unas veces regalado, otras veces prestado, pero me gustaba darme cuenta que esa es otra forma como otros piensan en mi.  Así hacía Giovanny, un chico que vivía en el piso de arriba, que estudiaba ingeniería mientras yo aún cursaba secundaria y cada ocho o quince días tocaba mi timbre para traerme algo nuevo; era algo así como una iniciación a la buena lectura y eso se lo agradezco.

Pero no todos son libros recomendados o regalados con dedicatoria.  Ayer, mientras organizaba mi biblioteca, encontré nuevamente un libro que atesoro desde hace doce años.  Abrí nuevamente sus páginas y recordé que lo había leído varias veces, que tenía páginas señaladas, algunas frases subrayadas y que yo misma había leído a mis amigas y a mis amigos una y otra vez.

Recordé como llegó ese libro a mis manos: transcurría el año 1996, estaba en la universidad cursando licenciatura y una tarde necesitaba encontrar un lugar para estudiar.  Recorrí varias veces la U hasta encontrar un lugar silencioso con al menos una mesa vacía y me senté en una que tenía un pequeño libro azul encima.  Pregunté a los que estaban alrededor si ese libro les pertenecía, recibí respuestas negativas y entonces me dije a mi misma que el dueño o la dueña, llegaría después por él. Me dispuse a sacar mis cosas de mi morral y ponerme a estudiar, pero le di una mirada a ese libro, tan aparentemente insignificante y sencillo y leí el título en la portada: “Tratado de culinaria para mujeres tristes”.  Me llamó la atención, abrí a la primera página y me encontré con la siguiente dedicatoria: “David: ya se que no eres una mujer – aunque tengas la sensibilidad a flor de piel y hayas sido la mujer de esta “relación” – … También se que no eres una persona triste – aunque la melancolía a veces te ahogue – … Pero esto no es un tratado de culinaria – aunque tenga recetas –  es mucho mas. Un beso, LP”.

Esperé toda la tarde a que alguien llamado David o alguien cuyas iniciales fueran LP fuera a buscarlo a mi mesa. Pero entre ecuación y ecuación mientras estudiaba, decidí darle pequeñas lecturas y ya estaba pensando en comprármelo cuando al llegar la noche y el momento de marcharme, el dueño nunca apareció.  Desde entonces tengo el libro en mis manos, y como dije, ha sido leído y releído una y otra vez aunque estuvo guardado por algunos años y hoy  que lo vuelvo a leer, me doy cuenta que mis tachones siguen vigentes como la primera vez. 

Mi libro, el que guardo y atesoro, es editado por Celacanto Editores, la primera y segunda edición fueron en marzo y en junio de 1996 respectivamente y en ese momento, Héctor Abad Faciolince, el autor, era director de la Revista Universidad de Antioquia. Posteriormente el libro fue nuevamente editado en 1997 por Alfaguara, luego por Santillana  y en el año 2000, Héctor Abad Faciolince ganó el Primer Premio Casa de América Narrativa por este libro.

 

En la contraportada del libro dice: “Este Tratado es difícil de clasificar: no es narrativa, no es poesía, no son cartas.  Tampoco, aunque tiene muchas, está hecho de recetas de cocina.  Más se parece a esos breviarios viejos que se dejaban en la mesita de noche para conciliar el sueño con algún pensamiento de este insólito Tratado son edificantes; algunos más parecen para mujeres alegres que para mujeres tristes.  Como manual de cocina tiene buenas recetas, con la salvedad de que algunas son casi impracticables (¿en qué carnicería venden, por ejemplo, filetes de mamut?).  Sus recetas de alegría tampoco son infalibles, pero pueden distraer de la tristeza y arrancar una sonrisa al rostro más adusto.  Su estilo, en últimas, se podría definir como agridulce”.

Este no es un libro sólo para mujeres, arranca también sonrisas a los hombres, ojalá ellos se antojaran también de hacer estar recetas y hacernos felices con ellas.

 

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Una respuesta a “Tratado de culinaria para mujeres tristes

  1. esta genial tu blog
    lo vi por casualidad y esta muy interezante

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