Alicia en el país de las maravillas

alicia.jpgMe recuerdo en la infancia, sentada en una silla de la mesa del comedor contemplado a la distancia la imagen de mi casa formada en el espejo.  Unos minutos después, llevada por la curiosidad, tengo mis narices pegadas al espejo escudriñando los rincones virtuales que no se dejan ver en el mundo real.

Miro y miro con los ojos bien abiertos esperando ver que salte a través del espejo algún objeto animado que me transporte a un mundo de fantasía como pasa con Alicia en el libro de Luis Carrol. 

He crecido y no puedo evitar mirar a través del espejo.  Ya no sueño con las imágenes virtuales, pequeñas o más grandes, derechas o invertidas que se puedan forman en él.  Me miro el rostro y observo en detalle a esa otra yo que se refleja en el espejo.  El vicio, producto de la vanidad quizá, es consecuencia de la manía de que querer saber que hay mas allá de la mirada de mis ojos, de la expresión de mi rostro y de la comisura de mis labios. 

Siempre me inquieta lo que veo en este mundo y me sorprende que muchas acciones son producto de otra que son el reflejo.  Algo parecido a la ley de acción y reacción de Newton movidos quizá por una inercia infinita en la que muchos nos dejamos sumergir. 

No tengo el carácter ensimismado de muchos, pero si la mala costumbre de querer saber los porqués que a muy pocos interesan.  Qué habrá sido de Alicia cuando hubo crecido? Habrá olvidado soñar y volver al país de las Maravillas? 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s