Entradas etiquetadas como as ‘noche’
Y me la bajaron…
Febrero 15, 2009 · 8 comentarios
Categorías: Labios rojos
Etiquetado: amor, felicidad, luna, noche, sueños
Después de todo…
Septiembre 28, 2008 · 10 comentarios
Noche de tormentas, de rayos y centellas. Desde el medio día, en el piso 14 de uno de los edificios situado en una de las lomas de mi ciudad he visto como las nubes pesadas, volumétricas y obscuras amenazan con descargarse con violencia en dirección de sur a norte y sólo en el costado occidental. Me he sentado en una silla en el balcón para esperarla con tan mala suerte que tan sólo pude vislumbrar el primer rayo fantástico a las seis de la tarde desde el piso 15 de otro apartamento en el centro un poco más al norte de la tormenta. Mientras que unos desean que no llueva, yo he deseado deleitarme con el baile de las gotas sobre mi tejado y su saludo en mis ventanas.
Vuelvo a la tranquilidad de siempre, a los pensamientos profundos, a la conciencia de la existencia, la de mi esencia, a la vida. Me he recreado con cine, con libros, con cafés, con charlas y con amigos.
Vuelvo al pasado sólo a lo productivo: a recordar a Jaime Sabines y su libro de poemas selectos que guardo con tanto recelo y que tenía un poco olvidado en mi vieja biblioteca. “El Principito” tiene la culpa de que lo haya encontrado.
DESPUÉS DE TODO
Después de todo -pero después de todo-
sólo se trata de acostarse juntos,
se trata de la carne,
de los cuerpos desnudos,
lámpara de la muerte en el mundo.
Gloria degollada, sobreviviente
del tiempo sordomudo,
mezquina paga de los que mueren juntos.
A la miseria del placer, eternidad,
condenaste la búsqueda, al injusto
fracaso encadenaste sed,
clavaste el corazón a un muro.
Se trata de mi cuerpo al que bendigo,
contra el que lucho,
el que ha de darme todo
en un silencio robusto
y el que se muere y mata a menudo.
Soledad, márcame con tu pie desnudo,
aprieta mi corazón como las uvas
y lléname la boca con su licor maduro.
Jaime Sabines
Categorías: Labios rojos · poemas
Etiquetado: Jaime Sabines, Marcela, noche, Pensamientos, poemas, Vida
Si yo pudiera morder la Tierra toda
Agosto 15, 2008 · 15 comentarios
A veces me levanto despacio de la cama, me desperezo, estiro mis piernas hacia el techo, mis brazos a los lados y bostezo. Me retuerzo como una gata sobre la calma, doy un suspiro, me siento y pongo mis pies en tierra. No me paro de inmediato, relajo mis hombros, muevo mi cabeza de un lado a otro y me pongo a pensar en nada en especial. Miro la hora, me pongo de pie ahora si y acto seguido me miro al espejo. A partir de ese instante al momento en el que salgo de casa todo pasa tan relativamente rápido pero transcurre tanto tiempo, que la inverosímil relación directamente proporcional entre lo que hago y el tiempo que empleo en hacerlo me confunde, pues para mí, el tiempo no tiene medida en la mañana.
Entonces llega un día como el de hoy en el que deliberadamente decido no madrugar, después de haber pasado una noche lluviosa con tormentas en la que me metí bajo las cobijas más temprano de lo que para mí es normal, y ver en esta mañana el sol brillando como si fuese verano, con el único ruido que el canto de los pajaritos que se posan en los árboles junto a mi ventana y me pregunto: qué tal feliz puedo ser?
Y me doy cuenta de que no hay felicidad eterna, que no estoy triste tampoco, que nada aparentemente me falta y que al parecer estoy satisfecha, pero llego al punto en el que recuerdo a Pessoa y por fin me digo que de manera natural: No hay felicidad completa.
SI YO PUDIERA MORDER LA TIERRA TODA
Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural…
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas…
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.
Categorías: Labios rojos · Pensamientos · poemas
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