Entre Charlas y Cafés

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JEUX D’ENFANTS

Septiembre 17, 2008 · 20 comentarios

 

A veces nos olvidamos de ser niños y nos sumergimos ya de adultos en un mundo que a veces se torna gris, con múltiples ocupaciones y con menos tiempo cada vez.  Alguien que quiero mucho me dijo que eso era parte de crecer. Pero en el fondo seguimos siendo niños, algunos soñamos con colorear nuevamente un libro de cuentos, con jugar a “la pelota envenenada”, a “policías y ladrones” y al “escondidijo”. De las aventuras de aquellos tiempos sólo me quedan las cicatrices en mis codos y rodillas debido a las caídas que me metía cuando corriendo me tropezaba con algo, cuando me montaba a un árbol y al bajar me resbalaba, cuando aprendí a montar en patines loma abajo y las veces que me lastimé aprendiendo a montar mi bicicleta roja.  No era torpe, pero hubiera sido aburrido crecer sin tener una cicatriz en mi cuerpo que me recordara la parte feliz de mi infancia.

                                    

En “Jeux d’enfants” nos muestran un juego que cuando era niña me parecía muy divertido, fascinante y hasta peligroso: “La verdad o te atreves”.  Os confieso que muchas veces dije la verdad por miedo a atreverme, pero también recuerdo perfectamente las pocas veces a las que me atreví a algo: hablarle a un desconocido y pedirle un confite, ponerse la ropa al revés, darle diez vueltas a la manzana corriendo sola como una loquilla y recuerdo perfectamente cuando me atreví a darle un tierno besito en lo labios a ese niño que gustaba de mi y que a mi también me encantaba.

 

Juego de niños, como traduce en español es una película del año 2003 que recién llega a mi ciudad como “estreno”.  Es curioso notar como cintas tan buenas como ésta tardan tanto en llegar a una ciudad que cuenta con tantas salas de cine, en su mayoría comerciales, pues sólo ha quedado una a la que mal llamamos “cine arte” aunque su cartelera ha cambiado notablemente en los últimos meses.  La mala calidad de la cartelera o la demora en traer a la ciudad películas de calidad se evidencia cuando por ejemplo, en Jeux d’enfants del 2003, la protagonista, Marion Cotillard, es la actriz que representó a Edith Piaf en “La Môme” en el 2007, película que sólo apreciamos hasta el 2008.

 

El amor es un juego de niños, “me atrevo” quizá a quererte sin pensar en consecuencias o “te atreves” a cometer la locura de amar que te envuelve y te hace sentir vivo.  Toda una vida para decir “te quiero” porque no se atreven a tomarlo en serio o porque para ellos, el amor es un juego entre los dos. Dos niños, Julien y Sophie se pasan la vida con desafíos peligrosos, graciosos, lastimeros e hirientes para ellos mismos y es una forma de decirse que se quieren a medida que la pasión va creciendo: “te atreves a darme un beso?”.

 

La película me ha recordado a un amigo que siempre ha estado a mi lado en las buenas y en las malas.  Una vez mientras jugábamos en mi sofá haciéndonos cosquillas quedamos tan cerquita que nos dimos un beso en los labios, el beso más tierno y dulce que me habían dado hasta el momento, pero eso no cambió nuestra amistad.  En todos estos años, nos hemos enamorado de otras personas, nos hemos apoyado en momentos difíciles y nos hemos hecho compañía cuando ha sido necesario.  También hemos tenido momentos difíciles en situaciones tirantes entre los dos y nos hemos dejado de hablar por mucho tiempo como ha pasado con Julien y Sophie en la cinta. Hace algunos años jugamos a “atrevernos” y yo sufrí de mariposas en el estómago, fueron los meses más felices de mi vida y al terminar fueron los más tristes. Afortunadamente el tiempo pasa, los sentimientos cambian y los rencores desaparecen, porque un amigo como estos es muy importante para la vida, tanto así que  cada vez que nos vemos es como si el tiempo no hubiera pasado y nuestra amistad es más fuerte que nunca.  Cuando estoy en su compañía el pasado no importa, aunque nos gusta recordar los momentos tranquilos, felices y no tan felices que pasamos cuando éramos más jóvenes y caminábamos juntos por las calles de Medellín.  Tantos silencios acumulados, porque estando en compañía no era necesario hablar. 

 

También hay canciones que datan de la época en la que hacíamos ocio los sábados o los domingos en la terraza de mi casa, muchas canciones de Pink Floyd, algunas de Mediterráneo de Joan Manuel Serrat, Mammas and the Papas, la banda sonora de Tango Feroz y de Blue de la Trilogía de Colores, algunas de Metallica, varias de Guns’n’Roses, en los últimos años alguna de Los Panchos, casi todas las de Dido, George Michael, algunas de Ilegales, Mecano, Ramstein, Morsheeba, siempre Andrés Calamaro y me quedo corta en la lista.  Pero así como en Jeux d’enfants cuya banda sonora consta de varias versiones de “La vida en rosa” de Edith Piaf, toda nuestra vida juntos tiene su propia banda sonora con sus diferentes matices y tonalidades.

 

Quiero a mi amigo y quizá, sin importar lo que pase, lo querré por siempre. Como pasa con Julien y Sophie que cada vez que se contestan “me atrevo”, están diciendo: “Te quiero más que a mi vida”.

 

 

¡Me atrevo!.

Categorías: Cine · Labios rojos
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Vagabundear

Julio 15, 2008 · 6 comentarios

Cuando era una pequeña y viaja sola caminando a mi escuela, recorría las calles del barrio Boston en zigzag. Las casas permanecían de puertas abiertas y me quedaba mirando hacia dentro de ellas queriendo descubrir nuevos mundos. En varias alcancé a ver a las señoras de la casa aseando los patios, las aceras y las habitaciones y mi mirada curiosa de niña pasaba desapercibida para ellas.

 

Tengo un recuerdo que todavía tiene el mismo sabor del ayer lejano y aunque es más común que sean los olores los que te traen recuerdos de antaño, para mi son los sonidos, concretamente, una canción. Ese día soleado caminando por esas calles de casas viejas y bonitas, con mi mochila a la espalda, con mis zapaticos y medias azules, mi faldita de cuadritos, mi blusita blanca, bien peinada y las tareas hechas rumbo a la escuela, una canción me acompañó en mi caminata. En aquellas casas de puertas abiertas las señoras de la casa tenían sintonizada la misma emisora, “La voz de Colombia” y caminando calle por calle escuché la misma canción:  Vagabundear” de Joan Manuel Serrat.  Llegué a mi escuela con un estribillo que no podía sacarme de la cabeza, “qué más da, qué más da, aquí o allá”., ese día no aprendí a sumar o a restar números fraccionarios, la novela que la profesora nos leía en voz alta no me sorprendía y perdí todo mi interés en la ciencias sociales y naturales.  Esa tarde aprendí otra cosa, algo que se quedó en mi memoria para siempre, me aprendí mi primer poema aunque este fuese cantado y no por cualquier cantautor, si no nada más y nada menos que por Serrat.

 

Años más tarde, me vi a mi misma repitiendo esta escena una mañana cuando caminaba por las calles de Boston rumbo a mi trabajo.  Está vez ya no habían casas de puertas abiertas a fuerza de mantenerlas cerradas por seguridad pero era un bello día soleado, las nubes ese día estaban hermosas, había un vientecito cálido y ese pedacito de Medellín me parecía lo mas hermoso.  Iba con mi mochila al hombro, más triste que nunca quizá pero con ese optimismo y la “verraquera” que me han caracterizado siempre y empecé a cantar: “Harto, ya de estar harto, ya me cansé, de preguntarle al mundo porqué y porqué. La Rosa de los Vientos me ha de ayudar y ahora vais a verme vagabundear, entre el cielo y el mar, vagabundear” .  No me importaba si la gente se me quedaba mirando, yo sólo esbozaba una sonrisa a medida que avanzaba con la canción y con el paso.

 

Caminé en zigzag como aquel día camino a la escuela, me vi a mi misma siendo niña aquella vez, feliz y curiosa.  Si me gusta ser un loco para no tomarme la vida tan en serio, me gusta todavía más vagabundear, por eso siempre llevo conmigo una Rosa de los Vientos por si vuelvo a perderme poderme encontrar.

 

 

Gracias a Etereal por inspirarme.

Categorías: Labios rojos · música
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DESDE LOS AFECTOS, POR MARIO BENEDETTI

Julio 5, 2008 · 18 comentarios

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo ?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿ Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida ?

 

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