Cuando describí anteriormente que me gustaría ser una “profe ideal”, no pensé que pocos días después iba a tener una manzana roja, mis favoritas, sobre mi escritorio y desde entonces no me falta una hermosa fruta roja allí que no demoro devorar en el descanso. No alcanzaba a imaginar que mis estudiantes me dijeran que llegar a mi salón de clases les parecía cada vez más agradable y disfrutaban ahora si aprender de esas “odiosas” Matemáticas, que por tanto han dejado de serlo. Me sorprendí al notar la motivación de mis pupilos al querer saber más acerca de la historia de las ciencias y de la Física en especial, resultado que al final evidencié en hermosos e interesantes plegables que elaboraron cada uno alusivos a la Física y sus principales científicos con los cuales después pude decorar mi salón con llamativas carteleras. Me han sacado sonrisas, muchas. Algunas precedidas de un regaño para que me pongan atención. Los he visto esforzarse por hacer bien los ejercicios, más que por sacar buena nota, lo hacen por querer aprender, he jugado al “frisbee” con ellos en el descanso, hemos compartido obras de teatro y con algunos me he sentado a conversar. Hoy una estudiante me sorprendió con un fuerte abrazo cuando le dije que había pasado la materia para el primer período, tan fuerte fue que me dolieron las costillas, un abrazo rompehuesos que me lleno el corazón de satisfacción por ser maestra. No todo es color de rosa, algunos me han decepcionado, en ocasiones he cometido mis errores también y he tenido en las dos últimas semanas más trabajo de lo normal. Aún así, amo lo que hago, lo disfruto y me hace feliz.
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Otro poco…
Abril 28, 2009 · 8 comentarios
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Un nuevo rumbo
Marzo 24, 2009 · 8 comentarios
Es curioso que después de escribir el post anterior, mi vida allá dado nuevamente un giro que cambió mi rumbo pero no mi norte. Estas dos últimas semanas han sido de locura, el cambio trajo consigo una gripa llorona que sólo duró tres días producto de la sintomatización que realizo cuando algo me saca de equilibrio pero apenas logré estabilizarme un poco y con ayuda de un Distrán, desapareció. Dicen por ahí, los bien hablados, que mi semblante es otro y no es para más, cada cambio significan nuevas oportunidades, una ocasión perfecta para redimirnos de algún suceso del pasado o un una muy buena esperanza. Con tanto que tengo por hacer últimamente no he tenido mucho tiempo para pasarme por los blogs y mucho menos, por el mío. No me he ido, no he dejado abandonado mi café ni tampoco no he vuelto porque estoy triste, todo lo contrario, aún no tengo los pies en la Tierra. Apenas aterrice de nuevo y mi cabeza deje de orbitar en Júpiter, mi planeta favorito, volveré porque extraño las charlas y los cafés que siempre me tomo por acá.
Categorías: Labios rojos
Etiquetado: café, Cambios, charlar, felicidad, Labios rojos
Y me la bajaron…
Febrero 15, 2009 · 8 comentarios
Categorías: Labios rojos
Etiquetado: amor, felicidad, luna, noche, sueños
Dream a little dream of me
Febrero 7, 2009 · 10 comentarios
Un correo con una imagen que le recuerda a mi con una pregunta que aún no respondo: “¿Soy tu lobo?”. Una cena a la luz de las velas, una conversación agradable, una sonrisa y una caricia. Los mimos que nunca faltan. Una llamada a las 8:00 a.m. y unas breves palabras: ”acabo de soñar contigo”.
En seguida suena la canción por teléfono
“Stars shining bright above you.
Night breezes seem to whisper, ‘I love you,’
Birds singing in the sycamore tree.
Dream a little dream of me.
Say nighty-night and kiss me.
Just hold me tight and tell me you’ll miss me.
While I’m alone and blue as can be,
Dream a little dream of me.
Stars fading, but I linger on, dear,
Still craving your kiss.
I’m longing to linger ’till dawn, dear,
Just saying this:
Sweet dreams ’till sunbeams find you,
Sweet dreams that leave all worries behind you.
But in your dreams, whatever they be.
Dream a little dream of me.”
Y yo me pongo a soñar porque ya en algún lado del mundo, muy cerquita a mi, alguien acaba de soñar conmigo.
Categorías: Labios rojos
Etiquetado: alegría, amor, felicidad, Marcela, sueños
Te Busco…
Enero 2, 2009 · 17 comentarios
Estoy completamente segura que si en una noche de éstas te busco, te encuentro…. una noche cualquiera y ya verás.

Al cielo una mirada larga
buscando un poco de mi vida
mis estrellas no responden
para alumbrarme hacia tu risa
Olas se esfuman de mis ojos
a una legion de tus recuerdos
me roban formas de tu rostro
dejando arena en el silencio
Te busco perdida entre sueños
el ruido de la gente
te envuelven en un velo
te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado, como un pañuelo viejo
y no hago mas que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños,
que no puedo dar contigo
En cualquier huella te persigo (voy tras de ti)
en una sombra te dibujo (al recordar)
huellas y sombras que se pierden (en la soledad)
la suerte no vino conmigo
Te busco perdida entre sueños
el ruido de la gente
te envuelven en un velo
te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado, como un pañuelo viejo
y no hago mas que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños,
que no puedo dar contigo
Te busco perdida entre sueños
el ruido de la gente
te envuelven en un velo
te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado, como un pañuelo viejo
y no hago mas que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños,
que no puedo dar contigo
Y te busco
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Etiquetado: amor, buscar, Canciones, felicidad, Marcela
Mi sueño
Diciembre 16, 2008 · 13 comentarios
Hace unos días me encontraba viviendo un sueño, hoy me he dado cuenta que he despertado. Hoy me hicieron sonrojar, reír, volver a soñar pero con los pies bien puestos en tierra. No se si he encontrado la felicidad, soy muy reservada con eso porque a veces lo que más se promulga es de lo que menos se posee, sin embargo esta sonrisa de oreja a oreja y los sueños de cada noche no me los dejaré quitar de nadie.
Esta tarde acaban de recitarme, cantarme y dedicarme una de las canciones que mas me gustan de Willie Colón, que como cosa rara, hace 4 años había comprado un cd de éxitos no más por esta canción y lo dejé olvidado cuando me marché una noche calurosa de octubre.
Hoy recobra otro significado y es mejor cuando el presente opaca de muy buena manera los sucesos del pasado.
¡Si supieran lo que se siente bailar esta canción con lo sensual que es, en plena tarde calurosa, en mi espacio de trabajo, mientras me abrazan, me acarician el pelo que cae por mi espalda y me susurran al oído las frases completas!.
Yo quiero esconderme nena Bajo de tu saya Para huir del mundo. Pretendo también suavizar El enredado de tus cabellos (más...)
Categorías: Anecdota · música
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Menos mal…
Diciembre 10, 2008 · 5 comentarios
Se acerca la navidad y el año está que termina. Mi casa parece un almacén navideño lleno de hermosos adornos y luces, incluso tengo adornitos en mi habitación y aunque no me gusta mucho la bulla que se hace por estas fiestas, la navidad que siempre me recordará a mi abuela con su alegría y parranda, de algún modo la disfruto y la celebro.
Lo que más me gusta es la bienvenida que se le da al año que sigue. Cada quién tendrá sus cábalas para fin de año, cada quien seguirá sus agüeros, se llenarán los bolsillos de dinero, se pondrán la ropa interior amarilla, nueva y al revés, saldrán corriendo con el maletín para darle la vuelta a la manzana, se atragantarán con doce uvas al son de las doce campanadas, le darán su primer abrazo y beso a una persona del sexo opuesto, escribirán sus pesadillas en un papel y las quemarán o escribirán sus anhelos y los conservarán.
Tengo mis propios agüeros, hacer todo lo posible por sentirme feliz los últimos días del año viejo es el que más práctico y el 31 de diciembre a las 12:00 a.m. ni se diga. Por eso es que año tras año trato de dejar lo que menos me gustó enterrado en el pasado. Si hay alguna forma de subsanar heridas lo hago, si puedo pedirle perdón a alguien a quien le he hecho daño, lo hago, si quiero salir a comerme un helado con todos los amigos que no he visto y que deseo que permanezcan a mi lado, con lo malo que son para mi los helados, haría el esfuerzo y me comería todos aquellos helados que fuesen necesarios.
Y aquí voy, llevando mis buenas energías a todas partes, porque si alguien dijo por ahí que uno es únicamente bueno por estas fechas, no faltará quien sea bueno todo el año pero que en vacaciones lo intensifique o quizá tengo ganas de ser todavía más buena porque estoy abiertamente agradecida con la vida, con la que se me ha ofrecido en bandeja de madera y de plata. Porque no podría estar feliz sino estaría dichosa con lo que tengo y porque se muy bien qué es lo que hay por mejorar.
Menos mal no soy conforme, menos mal no guardo rencores, menos mal tengo mala memoria para algunas cosas y el olvido se lleva también los peores recuerdos. Menos mal después de fuertes aguaceros siempre habrá días soleados como los de hoy, menos mal, no falta quién nos recuerde que lo mejor que hacemos es vivir nuestra propia vida mientras otros se muerdan el codo por nosotros.
Menos mal… al terminar un año que no estuvo para nada malo, viene después uno mejor.
Categorías: Labios rojos · Pensamientos
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La felicidad en Tumacondo
Diciembre 5, 2008 · 6 comentarios
“El problema de la educación pública en ciencias y otras disciplinas es tan profundo que es fácil desesperarse y llegar a la conclusión de que no se resolverá nunca. Y, sin embargo, hay instituciones en las grandes ciudades y pueblos pequeños que proporcionan una chispa, que despiertan la curiosidad adormecida y avivan al científico que todos llevamos dentro”.
CARL SAGAN
“Si algún día tuviese la oportunidad de hacer un trabajo sin cobrar dinero, lo haría en Tumaco”. Con esta frase aterricé en Medellín el pasado lunes 24 de noviembre después de haber pasado una de las mejores semanas de mi vida mezclada con placer y trabajo, más de lo segundo que de lo primero, pero teniendo en cuenta que me gustó tanto lo que hice que no habrá más placer que ver a mis maestros felices con las enseñanzas que les dejé. Fui maestra de maestros y aunque no fue cosa sencilla las dos primeras horas, el resto fue una experiencia de dar y recibir que me llenó el alma, me alimentó el corazón, me estimuló el cerebro y me dejó una partecita de vida feliz.
Llegar a Tumaco es como llegar a Macondo y sobre todo si llegas en un día festivo. La Perla del Pacífico fue apodada inmediatamente por mi como Tumacondo, apodo que tampoco es muy original pero si es bastante apropiado. Ese mismo día empezamos labores, a programar los talleres de la semana y a enfrentarnos al reto de darle clase a 240 maestros sólo de matemáticas, el resto 842, de otras áreas.
Aún con el calor de la región, el solecito que te quemaba en las tardes, los mariscos en las comidas, la brisa y el mar de las cinco de la tarde, se cumplió con el programa a cabalidad. Al final la recompensa, las felicitaciones por parte de mis maestros y de las directivas, reconocimientos por medios de comunicación y una canción cantada al unísono por mis 46 maestros a cargo, besos, abrazos y regalos que no podían faltar. El corazón queriéndoseme salir cuando los escuchaba a todos los cuarenta y seis cantar: “cosas como tú”, unas lágrimas de alegría y la felicidad que da la satisfacción de haber hecho las cosas bien, más que bien, super bien.
Una celebración en la Isla de Bocagrande del Pacífico, totalmente distinta a la del Atlántico, mi primer mar. Ese mar salado, no tan azul, no tan negro, de arena café plagada de cangrejos de todos los tamaños y de conchas de caracol. Jamás me había divertido tanto corriendo detrás de ellos como si fuesen hormigas.
La sensación de la arena entre los dedos de mis pies, el mar infinito sin más tierra a mi izquierda y a mi derecha. Colón sabía muy bien porqué la Tierra era redonda y no tenía que ser un experto. Una isla solitaria para treinta, una playa tan extensa que te tardabas horas en recorrerla sin cruzarte con nadie en el camino.
Ese mar, esa playa, mis compañeros, mis amigos, mis maestros, mi paraíso.
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Blog destacado en Mi Tunja.net
Septiembre 7, 2008 · 11 comentarios
Hoy fue uno de esos domingos en los que me levanté tarde a pesar de haberme acostado relativamente temprano la noche anterior y después de haberme tomado solamente un par de vodkas con naranja. Supongo que todo se debe al cansancio de la semana y a que los sábados los dedico en gran parte a la academia.
Por un momento pensé que mi noche iba a ser un desastre, a veces una no puede predecir cómo es el ánimo del otro y ¡zuaz! a veces puede tener el poder suficiente como para cambiarte el tuyo. Por eso decidí salir corriendo antes de la hecatombe aunque creo que de todas maneras la hubo y terminé acompañada de mi mejor amigo y sus amigos en un bar en el centro. Pero la hecatombe me había generado un dolor de cabeza que el par de vodkas no lograron subsanar y por eso me fui temprano a casa.
Despertar en mi camita con los rayos del sol golpeándome en la cara a las 10:00 a.m. fue lo mejor que pudo haberme pasado. A veces no es necesario estar siempre afuera y se necesita un poco de tranquilidad para tomarse mejor las cosas viniesen como viniesen, o como caído del cielo o como un baldado de agua fría.
Me encantan los domingos, sobre todo porque puedo dedicarme a lo que no puedo hacer en semana cuando sólo me dedico a tres cosas: trabajar, estudiar y hacer un poco de ejercicio. Hoy fue uno de esos en que me paré a contemplar el pedacito de Tierra y Cielo que se ve desde la terraza de mi casa. En el que tuve desayuno en la cama y almuerzo frente a la tv, en que me leí el periódico completo, leí los documentos para el estudio, me bañé a las tres de la tarde, salí a cine de seis y luego a comer comida mexicana, una de mis favoritas.
Ha llegado la noche con todos sus encantos y mientras leía de todo un poco alguien me dejó un link que trajo consigo sorpresas y así es como me he dado cuenta de que mi blog ha sido destacado.
A mi querido amigo le doy las gracias sinceras por el honor que me hace en su página, lo cual es algo que me motiva a seguir escribiendo y publicando en mi bitácora todas esas cosas que leo, veo y siento.
Esta noche en la que ha comenzado nuevamente a llover, me voy a la cama con mis labios rojos sonrientes, mostrando esos blancos dientes que guardan con recelo, una dicha completa y el corazón contento.
Categorías: Labios rojos
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Si yo pudiera morder la Tierra toda
Agosto 15, 2008 · 15 comentarios
A veces me levanto despacio de la cama, me desperezo, estiro mis piernas hacia el techo, mis brazos a los lados y bostezo. Me retuerzo como una gata sobre la calma, doy un suspiro, me siento y pongo mis pies en tierra. No me paro de inmediato, relajo mis hombros, muevo mi cabeza de un lado a otro y me pongo a pensar en nada en especial. Miro la hora, me pongo de pie ahora si y acto seguido me miro al espejo. A partir de ese instante al momento en el que salgo de casa todo pasa tan relativamente rápido pero transcurre tanto tiempo, que la inverosímil relación directamente proporcional entre lo que hago y el tiempo que empleo en hacerlo me confunde, pues para mí, el tiempo no tiene medida en la mañana.
Entonces llega un día como el de hoy en el que deliberadamente decido no madrugar, después de haber pasado una noche lluviosa con tormentas en la que me metí bajo las cobijas más temprano de lo que para mí es normal, y ver en esta mañana el sol brillando como si fuese verano, con el único ruido que el canto de los pajaritos que se posan en los árboles junto a mi ventana y me pregunto: qué tal feliz puedo ser?
Y me doy cuenta de que no hay felicidad eterna, que no estoy triste tampoco, que nada aparentemente me falta y que al parecer estoy satisfecha, pero llego al punto en el que recuerdo a Pessoa y por fin me digo que de manera natural: No hay felicidad completa.
SI YO PUDIERA MORDER LA TIERRA TODA
Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural…
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas…
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.
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