Entre Charlas y Cafés

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5 minutos más de…

Septiembre 24, 2008 · 7 comentarios

Hoy una canción me anda dando vueltas por la cabeza.  Me anda dando vueltas desde ayer en la noche como si fuera un Ula Ula en mi cintura, que para los que no sabe cómo es, se trata de un aro de un diámetro mayor que la de la cintura y se juega al intentar mover las caderas de forma tal que no lo dejas caer al suelo.

 

“Tengo cada insensatez y me puedo equivocar,
pero no me equivoqué contigo.
Tengo abierto el minibar y cerrado el corazón,
Y solo late, y solo late por los dos…”

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JEUX D’ENFANTS

Septiembre 17, 2008 · 20 comentarios

 

A veces nos olvidamos de ser niños y nos sumergimos ya de adultos en un mundo que a veces se torna gris, con múltiples ocupaciones y con menos tiempo cada vez.  Alguien que quiero mucho me dijo que eso era parte de crecer. Pero en el fondo seguimos siendo niños, algunos soñamos con colorear nuevamente un libro de cuentos, con jugar a “la pelota envenenada”, a “policías y ladrones” y al “escondidijo”. De las aventuras de aquellos tiempos sólo me quedan las cicatrices en mis codos y rodillas debido a las caídas que me metía cuando corriendo me tropezaba con algo, cuando me montaba a un árbol y al bajar me resbalaba, cuando aprendí a montar en patines loma abajo y las veces que me lastimé aprendiendo a montar mi bicicleta roja.  No era torpe, pero hubiera sido aburrido crecer sin tener una cicatriz en mi cuerpo que me recordara la parte feliz de mi infancia.

                                    

En “Jeux d’enfants” nos muestran un juego que cuando era niña me parecía muy divertido, fascinante y hasta peligroso: “La verdad o te atreves”.  Os confieso que muchas veces dije la verdad por miedo a atreverme, pero también recuerdo perfectamente las pocas veces a las que me atreví a algo: hablarle a un desconocido y pedirle un confite, ponerse la ropa al revés, darle diez vueltas a la manzana corriendo sola como una loquilla y recuerdo perfectamente cuando me atreví a darle un tierno besito en lo labios a ese niño que gustaba de mi y que a mi también me encantaba.

 

Juego de niños, como traduce en español es una película del año 2003 que recién llega a mi ciudad como “estreno”.  Es curioso notar como cintas tan buenas como ésta tardan tanto en llegar a una ciudad que cuenta con tantas salas de cine, en su mayoría comerciales, pues sólo ha quedado una a la que mal llamamos “cine arte” aunque su cartelera ha cambiado notablemente en los últimos meses.  La mala calidad de la cartelera o la demora en traer a la ciudad películas de calidad se evidencia cuando por ejemplo, en Jeux d’enfants del 2003, la protagonista, Marion Cotillard, es la actriz que representó a Edith Piaf en “La Môme” en el 2007, película que sólo apreciamos hasta el 2008.

 

El amor es un juego de niños, “me atrevo” quizá a quererte sin pensar en consecuencias o “te atreves” a cometer la locura de amar que te envuelve y te hace sentir vivo.  Toda una vida para decir “te quiero” porque no se atreven a tomarlo en serio o porque para ellos, el amor es un juego entre los dos. Dos niños, Julien y Sophie se pasan la vida con desafíos peligrosos, graciosos, lastimeros e hirientes para ellos mismos y es una forma de decirse que se quieren a medida que la pasión va creciendo: “te atreves a darme un beso?”.

 

La película me ha recordado a un amigo que siempre ha estado a mi lado en las buenas y en las malas.  Una vez mientras jugábamos en mi sofá haciéndonos cosquillas quedamos tan cerquita que nos dimos un beso en los labios, el beso más tierno y dulce que me habían dado hasta el momento, pero eso no cambió nuestra amistad.  En todos estos años, nos hemos enamorado de otras personas, nos hemos apoyado en momentos difíciles y nos hemos hecho compañía cuando ha sido necesario.  También hemos tenido momentos difíciles en situaciones tirantes entre los dos y nos hemos dejado de hablar por mucho tiempo como ha pasado con Julien y Sophie en la cinta. Hace algunos años jugamos a “atrevernos” y yo sufrí de mariposas en el estómago, fueron los meses más felices de mi vida y al terminar fueron los más tristes. Afortunadamente el tiempo pasa, los sentimientos cambian y los rencores desaparecen, porque un amigo como estos es muy importante para la vida, tanto así que  cada vez que nos vemos es como si el tiempo no hubiera pasado y nuestra amistad es más fuerte que nunca.  Cuando estoy en su compañía el pasado no importa, aunque nos gusta recordar los momentos tranquilos, felices y no tan felices que pasamos cuando éramos más jóvenes y caminábamos juntos por las calles de Medellín.  Tantos silencios acumulados, porque estando en compañía no era necesario hablar. 

 

También hay canciones que datan de la época en la que hacíamos ocio los sábados o los domingos en la terraza de mi casa, muchas canciones de Pink Floyd, algunas de Mediterráneo de Joan Manuel Serrat, Mammas and the Papas, la banda sonora de Tango Feroz y de Blue de la Trilogía de Colores, algunas de Metallica, varias de Guns’n’Roses, en los últimos años alguna de Los Panchos, casi todas las de Dido, George Michael, algunas de Ilegales, Mecano, Ramstein, Morsheeba, siempre Andrés Calamaro y me quedo corta en la lista.  Pero así como en Jeux d’enfants cuya banda sonora consta de varias versiones de “La vida en rosa” de Edith Piaf, toda nuestra vida juntos tiene su propia banda sonora con sus diferentes matices y tonalidades.

 

Quiero a mi amigo y quizá, sin importar lo que pase, lo querré por siempre. Como pasa con Julien y Sophie que cada vez que se contestan “me atrevo”, están diciendo: “Te quiero más que a mi vida”.

 

 

¡Me atrevo!.

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¡SALUD!

Abril 28, 2008 · 13 comentarios

De las mejores cosas que hay en el mundo es la de reunirse con los amigos, tener una buena charla, tomarse un café y porqué no, salir un viernes o un sábado en la noche a beber.  Y es cuando estamos felices, cuando tenemos la certeza de que el mundo sigue girando a pesar de todo y que no se va a derrumbar ante nosotros (con nosotros dentro).  Y brindamos toda la noche mirándonos a los ojos para evitar la mala suerte de no tener buen sexo durante los próximos siete años, nos abrazamos y nos damos picos por doquier porque borrachos o medio tomados queremos a todo el mundo, todos y todas son una maravilla y esto se vuelve un mundo de paz y amor. 

 

Y en noches así, recuerdo esta canción de Los Rodríguez que me sube el ánimo y el ego al más alto nivel… les comparto el video y la letra.

 

Con todos ustedes quiero brindar, llenen el vaso y alcen el brazo: ¡SALUD!

 

 

Brindo por las mujeres que derrochan simpatía,
brindo por los que vuelven con las luces de otro día.
Brindo porque recuerdo tu cuerpo, pero olvidé tu cara,
brindo por lo que tuve porque ya no tengo nada…


Brindo por el momento en que tú y yo nos conocimos
y por los corazones que se han roto en el camino.
Brindo por el recuerdo y también por el olvido,
brindo porque esta noche un amigo paga el vino…


Porque la vida es dura por el fin de la amargura,
brindo porque me olvido los motivos porque brindo.
Brindo con lo que sea que caiga hoy en el vaso,
brindo por la victoria, por el empate y por el fracaso…

Brindo por seguir queriéndote toda la vida,
casi está lleno el vaso con la sangre de otra herida.
Brindo con emoción pero también brindo con frialdad,
que la salud no falte a toda la humanidad…

Desde un rincón del mundo… brindo contigo…

Caiga quien caiga brindo sobre la luz de una vela,
toda la noche brindo y que la mañana venga.
No es un momento triste, ya que brindo con amigos,
brindo por el futuro con la noche de testigo…

Si alguna vez no brindo siquiera por tonterías,
brindaré con silencio por la fortuna perdida.
Brindaré muy en serio por una vez en la vida,
brindo hasta la cirrosis por la vacuna del SIDA…

Desde un rincón del mundo… brindo contigo… Salud!

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¿Por qué tan perdida?

Abril 5, 2008 · 3 comentarios

Voy caminando por las calles de mi adorado Medellín, pero no voy por la mejor, he decidio caminar por las viejas calles de la calle Palacé desde el barrio Prado Centro hasta llegar a Caracas.  Camino sin afán y levemente me detengo a mirar sin mirar el paisaje en detalle que se abre ante mis ojos.  En la calle de en frente veo un travesti con un vestido rojo ceñido a su cuerpo mostrando sus pechos nuevos, otros están mirándolo quizá pensando en hacerse la misma operación.  Más adelante llega a mis narices un olor a pescado, he llegado a la esquina y veo la pescadería famosa aquella y casi me tropiezo con el jóven que está descargando del camión lo mas ”fresco” en comida de mar.  Son las tres de la tarde, pero no hace calor, hay un viento fresco.  Estoy cerca a la calle Caracas y a lo lejos veo a alguien bien parecido que se cruza ante mi campo de visión, me mira con familiaridad pero no le reconozco.  Frunzo mi ceño y sigo caminando.  Unos pasos más adelante él me abraza efusivamente y me da unos cuantos besos en la mejilla, me retira un poco para como para verme mejor y vuelve a abrazarme.  Yo me río, no paro de sonreir y al mismo tiempo me siento asombrada.  Después de eso me dice: “¿por qué tan perdida?”, yo lo miro a los ojos y le digo: “no lo he estado”, a lo que me responde: “ES VERDAD, TU NO ERES LA PERDIDA, ES MÁS BIEN, QUIEN NO QUIERE ENCONTRARTE”.

Unos minutos después llego a mi destino y me he quedado pensando en su saludo y en su abrazo. Un dulce y fuerte abrazo de un amigo de hace quince años.

Categorías: Anecdota
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DESERT ROSE

Abril 5, 2008 · 3 comentarios

Una día de estos voy a escribir un libro sobre casualidades, aquí va una: tomándome un café negro en un pueblo frío después de comerme cuatro postres distintos en compañía de otros dos amigos, miro hacia la calle para ver la gente pasar y veo un joven que se me queda también mirando y resulta ser un conocido que hace años no veía.  Ahora estamos mas viejos pero la amistad se aviva una vez más y comenzamos una relación amistosa casi desde cero.  Pasan los días y entre más compartimos, más amigos nos volvemos.  Hoy, él me ha enviado una canción, que casualmente  no es sólo una de mis favoritas de Sting sino que es “the most”, porque me gusta su letra, por que me encanta el video, porque me gusta bailarla así sea a solas en mi habitación, porque me fascina y me llega al alma.  Esa canción merece un post, por el reencuentro con un amigo y por mi, porque me lo merezco. (más…)

Categorías: música
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Maqueta de mi mejor amiga

Abril 3, 2008 · 2 comentarios

Corría la infancia y mis mejores amigas eran tres, y de esas tres una era la más especial. Nos íbamos esperando de puerta en puerta hasta llegar a la escuela. Había muchas cosas para hablar todos los días, con sus atardeceres y amaneceres.  

Recogíamos flores de guayacanes amarillos para colocarlas en los dedos y parecer mujeres grandes de uñas largas. Hacíamos fogoncitos, esculturas de barro a la orilla del río de la finca donde pasábamos las mejores vacaciones. Y cuando iban llegando los mejores amigos de nuestros mejores amigos, ellos pasaban también a ser nuestros.  

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Categorías: Pensamientos
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Si alguna vez me sentí perdida

Marzo 24, 2008 · 1 comentario

Aterrizo nuevamente a la realidad después de unos días de merecido descanso.  Esta noche me dedico a desempacar el morral, revisar correos, revisar contestador, realizar llamadas para saludar a mis otros amigos para preguntarles cómo están, como si en cinco días de ausencia surgieran las mas inesperadas novedades, repasar la agenda para mañana y para el resto de la semana y prepararme para volver a mi singular cotidianidad.

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Categorías: Pensamientos
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Marcelitis Crónica

Marzo 24, 2008 · 1 comentario

En el momento que escribo, estoy en La Ceja, en pijama todavía, de buso, divisando por la ventana un potrero lleno de vacas con un cielo medio despejado y una briznita que me indica que voy a permanecer en pijama un rato más. (más…)

Categorías: Pensamientos
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Un café en el Bettini

Febrero 24, 2008 · 2 comentarios

Dese hace algunos años, prácticamente desde que abrió, visito el Bettini.  Lo conocí una mañana cerca de las 10:00 a.m cuando decidí buscar un sitio para tomar café, y allí estaba, en una esquina con grandes ventanas de rejas blancas y para ser pequeño se veía acogedor, seguro y limpio. Me gustaron las máquinas que vi, esa que usa Beatriz, la dueña, para hacer todos los tipos de café y aquella que usan para el café granizado, me gustó la disposición de las sillas, la barra, los pocillos y sobre todo la atención.   

Desde entonces comencé a visitar el Bettini casi a diario al principio y aún recuerdo una a una a las personas con las que he visitado el lugar, en principio para que lo conocieran y luego para departir momentos, porque sentí que había encontrado un rincón donde podía sentarme a tomar café con una buena compañía, amenizado por una buena conversación y con la mejor atención. 

La primera persona con la que fui fue Lucas, fuimos a desayunar, pero ese día estaba haciendo tanto calor que terminé tomándome un granizado con chocolate.  Recuerdo a Mauricio contándome sus historias y yo desahogando en tasas de café mi soledad con él.  También recuerdo a mi ex, mi amigo de siempre, con quien fui una vez para tratar de limpiar mi organismo en vasos de café limón, que ya no venden, al mismo tiempo que trataba de despejar mi mente sobre cualquier duda cuando realmente salía de allí con una maraña de incógnitas sobre él.  Me gustan mucho las tardeadas con Margarita, tomando tinto o café con leche, comiéndonos una porción compartida de cheesecake y hablando de nuestras vidas tan distintas y tan parecidas al mismo tiempo. 

Pasan los años y continúo visitando aquel lugar para tomarme un tinto en las tardes para desacelerar las carreras del día.  Muchas veces me siento a esperar y otras cuantas voy con alguien para conversar.  Me gusta ver la gente pasar a través de la ventana, observar a quienes como yo, entran a disfrutar de un pedazo de muffin, tomar café y conversar con sus amigos y siento que allí soy libre del tiempo y del espacio para sentarme a pensar, leer o conversar. 

De allí, de ese espacio, de mis amigos, de mis tintos con torta fue de dónde surgió la idea de entre charlas y cafés.

Categorías: Pensamientos
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