Recién en una de mis adoradas noches frías acompañada con una copa de vino tinto, bajo la sombra de mi lámpara cuya luz golpeaba tenuemente las hojas de mi libro de turno, me detuve a pensar en los años, en la felicidad y el amor de otros tiempos, en la tristeza y desamor que le conllevó después y decidí escribir algo que no me había atrevido hacer público quizá por querer reservar algo que se sabe a gritos y no sólo a quienes nos incumbe.
Para ninguno de mis amigos y mi familia, es un secreto de que alguna vez estuve perdidamente enamorada, que aunque no fue la primera vez, si fue la más intensa y la que más en serio me tomé. Pero como en asuntos del corazón nadie tiene la última palabra, mi felicidad momentánea se vio seriamente afectada y ese amor murió de la misma forma como nació: lento. Durante meses me debatí entre lo que para mi fuera lo peor, entre perder el amor de mi vida o perder a uno de mis mejores amigos, sin darme cuenta que al amigo lo había perdido en el momento en que nuestros cuerpos se juntaron por primera vez una noche de invierno en un pueblo cercano.
“Hay dos en la vida
para los que no nací
dos momentos en la vida
que no existen para mí,
ciertas cosas en la vida
no se hicieron para mí
hay dos días en la vida
para los que no nací.
El primero de esos días
fue cuando te conocí…
El segundo de esos días
fue justo el que te perdí….
Pero como siempre lo he pensado, de amor nadie se muere y desafortunadamente el mundo no se detiene, a pesar de querer desfallecer y sobrellevar una enfermedad crónica que de vez en cuando reaparece con sus síntomas generada por el estrés, mi vida siguió su ritmo y con nuevos rumbos, pero no sin tener que aprender otra vez a caminar con pasos firmes y seguros mientras otros comían perdices y vivían felices por el tiempo que les duró el amor, porque eso sí, sin ser pesimista, el amor es eterno mientras dura y generalmente lo que empieza mal, termina mal. Pero eso es harina de otro cuento que ya no es mio y no importa nada más que yo y lo que siento.
Me devuelvo muchos años atrás, mucho antes que esto y recuerdo un cuento que leí cuando estaba en el colegio, que para quien no me conoce o quien me conoce y no lo sabe, de lo que más me gusta leer son los cuentos una y otra vez casi hasta aprendérmelos de memoria. Este cuento, titulado “El corazón de oro” me enseñó que aquellos corazones más hermosos no eran aquellos que no habían sufrido cicatrices sino por el contrario, aquellos que tenían hermosas heridas y que demostraban lo mucho que habían experimentado y aprendido en sus vidas.
Y si de los fracasos del amor hay algo bueno, es que a pesar de todo, mucho se puede aprender, caer y levantarse, desenamorarse, desprenderse para enamorarse de nuevo. No es necesario leerse a Walter Riso ni leer novelas rosa para sentir así, simplemente es natural, quien lo niegue debe tener un corazón de piedra o hacer primar la razón sobre su corazón quizá por ocultar un miedo. A mi, ser profesora de matemáticas y física, ser amante de la ciencia y ser ingeniera no me restó ser humana y tener un corazón tan grande como lo tengo.
Aunque quisiera mil veces tener mi corazón como un lienzo en blanco, listo para ser redecorado, mejor aprovecho aquellos toques fuertes y suaves, de rojos intensos y grises opacos para darle nuevos tonos y brillos que hagan de mi existencia uno de los mejores placeres al vivirla, porque nadie quiere vivir sin amor aún después del amor.
Porque las mejores delicias de este mundo se hacen en dos, como dormir entrepiernados con la sincronización de los movimientos al voltearse para acomodar los huesos, como cuando se logra dormir toda la noche sin despegarse al pesar del calor, cuando las pieles se juntan en una sola lascivia y se experimenta la más apasionadas de las lujurias, esos olores característicos del cuerpo que se ama, las sonrisas cómplices en el metro, en el cine, en el restaurante, en la casa de los amigos. El compás de los cuerpos horizontales, los besos públicos, los besos privados, unos labios siempre dispuestos. Las charlas, los cafés, las disputas, los consensos, los acuerdos, desacuerdos, los mensajes de texto.
El amor me está esperando a la vuelta de la esquina…












22 respuestas hasta el momento ↓
enrique // Mayo 5, 2009 a 9:56 am
hay textos desnudos. Este es uno de ellos. Es como si te hubieras quitado las prendas que usas cada día y hubieras quedado transparentada.
Y sí, se siente que estás lista para el amor. Y más interesante que antes. Porque esas cicatrices son bellas, como el beso que Jamal le da a Latika, en Slumdog Millionaire, justo en la cicatriz que representó su dolorosa separación.
Esas, en realidad, más que cicatrices son experiencias que te hacen interesante y verdadera. Como tu texto desnudo. Como tus palabras transparentes.
barrenado // Mayo 5, 2009 a 3:12 pm
Sólo hay que buscar hasta que se encuentre.
magui // Mayo 5, 2009 a 3:32 pm
Hermoso texto. Me quedo con esta frase: “porque nadie quiere vivir sin amor aún después del amor”. Gracias x compartirlo.
Marcela T // Mayo 5, 2009 a 8:21 pm
Quique: Me encanta el nudismo… emocional. Tu mismo eres un amor!!!
Barrenado: No es sólo cuestión de búsqueda… estoy lista, en mi punto, perfecta.
Magui: Eso realmente salió recordando una canción de Fito Paez… “Nadie quiere y nadie debe, vivir, vivir sin amor…”
Marcela T // Mayo 5, 2009 a 8:24 pm
Me pareció curioso, me llegó en un correo amigo el día de hoy:
“Solo los débiles terminan una relación y pasan de una a otra buscando paracaídas que les alivien el dolor del golpe”.
magui // Mayo 6, 2009 a 7:25 am
Sí, claro, muy lindo cd. “Na se pierde, todo se transforma”, diría Drexler. A no sugestionarse por lo del mail. Besos.
Ernesto // Mayo 6, 2009 a 3:46 pm
Es necesario a veces abrir las ventanas, mostrar el interior aunque esté algo desordenado, que nos vean tal como somos, como sentimos, desnudos y sin miedos. Esa es la señal de que nuestra casa está ya en perfecto estado, paredes pintadas, suelos bien barridos, trastos ordenados… y a esperar como nos irá la vida. No obstante para todo esto hay que ser valiente, como tu lo eres.
Gracias.
Un abrazo
Marcela T // Mayo 6, 2009 a 9:10 pm
Magui: No me sugestiono y tampoco me cae, pero siempre me he hecho una pregunta al respecto… y ayer la formulé a viva voz.
Ernesto: Yo yo no tengo miedo en mostrarme tal cual soy… gracias por lo de valiente, no lo había pensado así.
Un abracito fuerte para los dos.
cucu // Mayo 7, 2009 a 6:50 pm
Así es el amor, viene y va. Lo importante es tomarse un tiempo para sufrir.
Drexler diría: “tu corazón va a sanar, va a sanar y volverá a quebrarce”
calila // Mayo 8, 2009 a 7:51 am
…con la esperanza de que algún día podamos de essa mochila llena de tristezas y pedazos rotos, sacar de nuevo la energía para poder volver a reír y amar.
Yo también quiero tener esa esperanza, de levantarme y volver a sonreir.
Patri // Mayo 9, 2009 a 3:19 pm
Hacía tiempo que no leía algo tan transparente, y a la vez tan humano. Me siento identificada con muchas de tus palabras y te agradezco lo que has escrito.
Es la primera vez que paso por aquí, así que te dejo un saludo!
xarleen // Mayo 11, 2009 a 7:49 am
Esa canción me toca la “patata” :S ains…
yozen // Mayo 17, 2009 a 3:04 pm
Uhm…
Creo que debería escuchar “Para no olvidar”, seguro que le gustara (si es que no le gusta ya). Creo que va muy bien con la entrada que ha escrito y es mucho más bonita que esa que a elegido.
Ya somos dos a los cuales no nos agrada mucho la susodicha canción.
DanielFuengirola // Mayo 22, 2009 a 4:29 pm
Cierto que el corazón mas bello es el que esta bordado con cicatrices.
Lo primero para enamorarse es… querer enamorarse, que los hay quien vive atenazado con el miedo.
Marcela eres como un precioso libro abierto, de matemáticas y física por supuesto
Andrea // Mayo 27, 2009 a 1:45 am
Marcela… hermoso lo que escribiste… hoy busqué muchas respuestas y aún no sé cómo llegue aquí… gracias por compartir de forma tan bella lo que es el amor para ti… creo que nos representa a muchos… prefiero ser valiente como tú y llenar mi lienzo de colores que tener un “lindo corazón” sin marcas ni cicatrices… gracias nuevamente…
Un abrazo para ti
Maru // Junio 17, 2009 a 10:00 am
Claro, a la vuelta de la esquina. Pero qué calles?
(hermoso lo que escribiste)
magui // Junio 24, 2009 a 6:04 pm
¿Por qué no hay nada nuevo bajo el blog? Se te extraña
xarleen // Junio 26, 2009 a 6:04 am
Si, a la vueltita. Yo creo que ya me topé con él.
david // Julio 9, 2009 a 12:00 pm
Hola.
Antes de nada, perdona que te escriba esto como un comentario, pero es que no vi tu email en el tu blog
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Muchas Gracias por tu tiempo… y disculpa si no fue la mejor manera de darme a conocer.
Un saludo.
DAVID T.
Webmaster de Publizida.es
Luis Eduardo // Agosto 1, 2009 a 6:14 pm
Que hermosa enamorada eres. Me gust mucho tu sensualidad en el texto. Te envio este poema:
Luis Eduardo // Agosto 1, 2009 a 6:14 pm
Dejaré que muera en mí el deseo
de amar tus ojos dulces,
porque nada te podré dar sino la pena
de verme eternamente exhausto.
No obstante, tu presencia es algo
como la luz y la vida.
Siento que en mi gesto está tu gesto
y en mi voz tu voz.
No quiero tenerte porque en mi ser
todo estará terminado.
Sólo quiero que surjas en mí
como la fe en los desesperados,
para que yo pueda llevar una gota de rocío
en esta tierra maldita
que se quedó en mi carne
como un estigma del pasado.
Me quedaré… tu te irás,
apoyarás tu rostro en otro rostro,
tus dedos enlazarán otros dedos
y te desplegarás en la madrugada,
pero no sabrás que fui yo quien te logró,
porque yo fui el amigo más íntimo de la noche,
porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche
y escuché tus palabras amorosas,
porque mis dedos enlazaron los dedos
en la niebla suspendidos en el espacio
y acerqué a mí la misteriosa esencia
de tu abandono desordenado.
Me quedaré solo como los veleros
en los puertos silenciosos.
Pero te poseeré más que nadie
porque podré irme
y todos los lamentos del mar,
del viento, del cielo, de las aves,
de las estrellas, serán tu voz presente,
tu voz ausente, tu voz sosegada.
Prinpo // Agosto 16, 2009 a 12:12 pm
Vengo a contarte que estoy trabajando y viviendo en Medellín. Quizás tengas tiempo para encontrarnos en algún momento. Saluditos.