El fin de semana pasado decidí darme un buen descanso y me fui de paseo ecoturístico al viejo Peñol. Al llegar al lugar donde nos íbamos a hospedar, los que iban en plan de rumba aplacaron sus ganas porque aquel lugar no inspiraba más que tranquilidad y paz interior. Estuve tan rodeada de sol, nubes, agua y mucho verde esos dos días que al llegar el lunes a mi lugar de trabajo mi mente todavía seguía allá con el paisaje enmarcado en mis ojos como una postal.
Y hoy, a penas a mitad de la semana, ya cansada un poco del trajín y de querer hacer de todo en tan poco tiempo, me siento contenta, podría decirse que feliz porque estoy en paz conmigo misma y con los que me rodean.
Atrás han quedado los rencores, los temores de encontrarme de nuevo con esas personas que alguna vez me hicieron daño a propósito. Lejos de mi ha quedado la desazón de no ser perfecta, que me miro al espejo y me amo hasta las pecas, que no siento vergüenza ni culpa de decir “no” cuando alguien llama a mi puerta pensando que yo soy capaz de resolverle un problema o de encargarme de un proyecto, que ya es suficiente con los que tengo y que el que mucho abarca poco aprieta.
Mientras el día a día me entretiene la mente con mis clases de francés, inglés, ingeniería, el cine, la literatura, la música y los talleres que dicto, mi mente sigue allá observando el paisaje verde y me serena.
¿Qué más le puedo pedir a la vida en este momento?













5 respuestas hasta el momento ↓
Prinpo // Julio 23, 2008 a 12:42 am
Luego paso a leer con calma, pero celebro la vuelta a la lectura pública de tus entradas.
barrenado // Julio 23, 2008 a 3:53 pm
Qué bien que se te ve, o al menos eso es lo que trasmites.
Marcela T // Julio 23, 2008 a 4:33 pm
Prinpo: Eres bienvenida en cualquier momento. Yo también estoy contenta de haber regresado.
Barrenado: Yo soy muy auténtica, nunca he sido capaz de fingir o de aparentar lo que no soy o lo que no siento. Lo que se nota es lo que es y se transmite. Gracias por pasarte por acá, te mando un abrazo.
prinpo // Julio 25, 2008 a 8:56 pm
Este momento es para atesorarlo porque de estos está hecho la más pura y simple felicidad.
Ojalá me vaya tan bien como a ti en el viaje que emprendo este fin de semana.
Marcela T // Julio 28, 2008 a 3:19 pm
Prinpo, estás en lo cierto, es la más pura y simple felicidad que me brota por los poros y se refleja en mi sonrisa… Luego me cuentas cómo te fue en el viaje.